Todo es tan rutinario que ya me parecía pesado levantarme para hacer siempre lo mismo, no tenía ganas de nada, solo de que pasaran los días lo más rápido posible. Mi día era aburrido, me levantaba, hacía el cuarto y o me quedaba en la cama pensando o me iba a dar una vuelta y por la tarde más de lo mismo, pero ya me he hartado.
Ahora mi despertador suena, y tengo ganas de empezar el día, me lavo la cara, me peino y voy a comerme el mundo, quiero ser algo, no la niña de cara seria, quiero empezar a confiar mucho más en mi, en conseguir mis metas, no mirar atrás, no tropezar en la misma piedra mil veces y voy a aprender a ser yo, a no dejarme llevar por nada ni por nadie, ha tener una sonrisa de oreja a oreja y sacar sonrisas a las personas que mas me importan que son las que se lo merecen, a aprovechar los momentos que me da la vida, y a disfrutar de lo que me gusta. Voy a andar bajo la lluvia, voy a cantar cuando truene y voy a sonreír al mundo, quiero que me vea feliz, con ganas de vivir, con ganas de conocer y aprender, con ganas de amar y con ganas de darlo todo en todo momento. Pero sobre todo voy a aprender a VIVIR...
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